La solidaridad es un valor de gran trascendencia para el género humano,
pues gracias a ella no sólo ha alcanzado los más altos grados de
civilización y desarrollo tecnológico a lo largo de su historia, sino
que ha logrado sobrevivir y salir adelante luego de los más terribles
desastres ( guerras, pestes, incendios, terremotos, inundaciones, etc.).
Es tan grande el poder de la solidaridad, que cuando la ponemos en
práctica nos hacemos inmensamente fuertes, y podemos asumir sin temor
alguno los más grandes desafíos al tiempo que resistimos con firmeza los
embates de la adversidad.
La solidaridad, cuando persigue una causa noble y justa ( porque los
hombres también se pueden unir para hacer daño ) cambia el mundo, lo
hace mejor, más habitable y más digno.
«PARA SER SOLIDARIOS»
a.- Reflexionemos sobre la situación de todos aquellos menos favorecidos
que nosotros, y no cerremos los ojos frente a sus problemas y
necesidades.
b.- Si hay una causa en la que creemos y sabemos que podemos colaborar,
no vacilemos en hacerlo.
«LA FALTA DE SOLIDARIDAD»
La falta de solidaridad denota indiferencia, egoísmo, estrechez de miras
en cuanto a los seres humanos.
El que se niega a colaborar de manera entusiasta y desinteresada con
quienes lo rodean en el logro de un objetivo común, renuncia a la
posibilidad de unirse a algo mucho más grande y más fuerte que él mismo,
en donde puede encontrar seguridad y apoyo, pues cuenta con el respaldo
de sus compañeros, lo mismo que ellos con el suyo.
El individualismo exagerado conduce a la insensibilidad, a la ausencia
de grandeza humana, y resta méritos y alegría a cualquier logro por
grande que sea, pues no hay con quien compartirlo.
Otro tanto les sucede a quienes, contando con los medios para ayudar
desinteresadamente a sus semejantes ( mediante oportunidades de trabajo,
por ejemplo ), no se conmueven en absoluto por sus penalidades, ni hacen
nada en absoluto para aliviarlas.
Estas personas nunca serán admiradas, ni queridas con sinceridad, ni sus
posesiones y dinero tendrán valor humano alguno.
El amor es
considerado como un conjunto de comportamientos y actitudes,
incondicionales y desinteresadas, que se manifiestan entre seres
capaces de desarrollar inteligencia
emocional o emocionalidad.
El amor no
sólo está circunscrito al género
humano sino también a todos aquellos seres que puedan
desarrollar nexos emocionales con otros, por ejemplo, delfines,
perros,
caballos, etc.
Habitualmente se asocia el término con el amor
romántico, una relación pasional entre dos personas
con una importante influencia en sus relaciones interpersonales y
sexuales mutuas. Sin embargo el término se aplica
también a otras relaciones diferentes, tales como el amor
platónico o el amor familiar, y también en un
sentido más amplio se habla de amor hacia Dios, la
naturaleza, la
humanidad en su conjunto (lo cual suele asociarse a la
empatía), y otros.
En la mayoría de los casos significa un gran afecto por
algo que ocasiona placer o felicidad a quien realiza la acción
de amar.
Filosóficamente, se suele pensar que el amor es el
único sentimiento que no posee un sentimiento de
polaridad, como es el caso de los demás sentimientos (p.e.
paz - guerra).
Popularmente suele ser contrastado, evitado o contrarrestado
con el odio, desprecio o egoísmo. En la cultura
religiosa monoteísta, el amor suele mencionarse y ser
apoyado por Dios, como es el caso del Islam, el
judaísmo y el cristianismo.
En la Biblia (especialmente en el Nuevo Testamento) se presenta
una definición del amor según su cultura de la
época:
"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el
amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no
busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la
injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo
cree, todo lo espera, todo lo soporta".
1 Corintios 13:4-7
Actualmente hay otra corriente de pensamiento
sobre lo que es el amor. Según algunos estudios realizados
por neurólogos y científicos americanos, el amor no
se registra como un sentimiento tal y como lo hace el odio o la
alegría, si no como una necesidad, es decir, se presenta
de manera muy similar en el cerebro como lo
hace el hambre; volviendo entonces a la definición antigua
de que el amor es una necesidad humana.
EL AMOR
¿Qué
Es?
No existe una definición única y clara de lo que
significa el amor. Podría decirse que se trata de una
relación de amistad,
cariño, confianza e intimidad donde a la vez se produce
una atracción sexual, pero no siempre coinciden todos
estos aspectos a la vez.
Alguien puede sentir amor por otra persona pero no
necesariamente atracción sexual, o bien puede verse muy
apasionado en una relación en la que no existe la
intimidad o la confianza. Las variaciones son amplias.
Por otro lado existe una serie de mitos en
torno a
él, que han sido justificadas por los estudios.
Suele pensarse que las mujeres se enamoran antes que los
hombres y que tardan más en dejar de estarlo, cuando lo
que realmente sucede es todo lo contrario.
También se cree que es más probable que nos
enamoremos de personas a las que no conocemos demasiado, cuando
es muy frecuente que el enamoramiento se de entre personas que
trabajan, viven o estudian en lugares cercanos. Por otro lado se
dice que las mujeres no son fáciles de conquistar, y que
suelen resultar atractivas a los hombres. Los mitos en torno al
amor son muchos, pero la realidad no suele coincidir con
ellos.
La puntualidad varía de acuerdo a la cultura ya que en las culturas
occidentales llegar 10, 30 minutos e incluso 1 hora es aceptable, en
cambio, en otras culturas la falta de puntualidad se considera una falta
de respeto o insulto ya que la puntualidad es una consideración hacia
las personas que se encuentran en el lugar como en el caso de Japón.
En
algunas situaciones la puntualidad es poco usual como en el caso de una
fiesta que se indica que comienza a las 20 horas pero en realidad los
invitados empiezan a llegar después de 1 hora de lo indicado.
Asimismo,
los medios de transporte deben de trabajar con puntualidad ya que son
los que permiten que los usuarios puedan efectuar sus obligaciones a
tiempo, en referencia a lo alusivo, en España existe la línea de tren de
alta velocidad, en el supuesto de que un tren llegue atrasado a su
destino se le devuelve al viajero una parte o todo el costo del
billete.
La falta de puntualidad puede ser corregida, primero el
ser humano debe de encontrar la causa que origina su impuntualidad como
el olvido, la pereza, la falta de interés, entre otros; segundo el ser
humano debe de respetar las demás personas y a todo evento, cita o
reunión otorgarle cierta importancia y, por último recurrir a las
alarmas, agendas, recordatorios, entre otros.
El término puntualidad se puede utilizar como sinónimo de: formalidad, exactitud, precisión, regularidad, entre otros.
La palabra puntualidad traducida al inglés es “punctuality”.
Puntualidad como valor
La puntualidad como valor es la disciplina de estar a tiempo para desempeñar las obligaciones como una cita de trabajo, una reunión de amigos, una cita en el médico, entre otros.
La
puntualidad es fundamental para conceder a nuestra personalidad:
carácter, orden y eficacia y de esta manera se está en condiciones para
realizar más diligencias, desempeñar mejor las actividades laborales,
ser merecedor de confianza, ser respetado y, de esta manera lograr una
mejor convivencia.
Puntualidad en el trabajo
La puntualidad es una obligación por parte del trabajador e
inclusive en la mayoría de las legislaciones laborales se determina
como causa
de incumplimiento contractual la reincidencia en comportamientos de impuntualidad, en caso
de que no exista una justa causa como una enfermedad. A su vez,
una persona puntual demuestra ser organizada y responsable,
ambas cualidades son importantes para un puesto de trabajo.
Como honestidad se designa la cualidad de honesto.
Como tal, hace referencia a un conjunto de atributos personales, como la
decencia, el pudor, la dignidad, la sinceridad, la justicia, la
rectitud y la honradez en la forma de ser y de actuar. La palabra
proviene del latín honestĭtas, honestitātis.
La honestidad es un valor moral fundamental para entablar relaciones interpersonales basadas en la confianza, la sinceridad y el respeto mutuos.
Una persona que actúa con honestidad
lo hace siempre apoyada en valores como la verdad y la justicia, y no
antepone a estos sus propias necesidades o intereses. En este sentido,
es una persona apegada a un código de conducta caracterizado por la
rectitud, la probidad y la honradez.
La honestidad verdadera permea
todos los aspectos de la vida de una persona: se manifiesta
socialmente, pero también en el entorno íntimo del individuo y en su
vida interior. Esto quiere decir que la honestidad es tanto exterior como interior,
en vista de lo cual debe ser un comportamiento coherente, donde las
acciones del individuo sean consecuentes con lo que piensa, dice y
predica.
En una persona honesta, incluso los
actos más pequeños están regidos por la honestidad. Informarle al
vendedor que se ha equivocado a nuestro favor con el cambio, devolverle
al anciano el billete que se le acaba de caer sin notarlo, cumplir con
nuestras obligaciones aun cuando nadie nos vaya a gratificar por ello,
vigilar nuestras palabras en la medida en que estas puedan herir o
afectar a terceros, guardar discreción ante aquello que lo amerite, ser
prudentes en el manejo de nuestros recursos tanto económicos como
personales, asumir la responsabilidad de nuestros errores, rectificar y
corregir cuando sea necesario, ser leales y transparentes en nuestras
relaciones con los otros; todo ello no es sino una breve enumeración del
largo catálogo de acciones donde podemos manifestar activamente nuestra
honestidad.
En este sentido, un individuo socialmente honesto se
mantiene apegado a los principios del buen obrar en todos los actos que
constituyen su interacción con los demás: en el trabajo, en el tráfico,
en su comunidad, en sus estudios, ante el Estado; asimismo lo hará en su
vida más íntima, en sus relaciones afectivas, de amistad y familiares; e
igualmente en su vida interior, es decir, en aquellos aspectos de su
vida que no está obligado a compartir con los demás, como sus
sentimientos, sus ideas, sus gustos e intereses. Un individuo honesto,
en definitiva, es ante nada honesto consigo y, por lo tanto, no se
traicionará a sí mismo.
La honestidad es un
valor o cualidad propio de los seres humanos que tiene una estrecha
relación con los principios de verdad y justicia y con la integridad
moral. Una persona honesta es aquella que procura siempre anteponer la
verdad en sus pensamientos, expresiones y acciones. Así, esta cualidad
no sólo tiene que ver con la relación de un individuo con otro u otros o
con el mundo, sino que también puede decirse que un sujeto es honesto
consigo mismo cuando tiene un grado de autoconciencia significativo y es
coherente con lo que piensa. Lo contrario de la honestidad sería la
deshonestidad, una práctica que comúnmente es repudiada en las
sociedades contemporáneas, ya que se la asocia con la hipocresía, la
corrupción, el delito y la falta de ética.
A través de la historia de la filosofía, la honestidad ha sido
largamente estudiada por diferentes pensadores. Por ejemplo, Sócrates se
dedicó a investigar sobre su significado y a indagar sobre qué es
verdaderamente esta cualidad. Más tarde, filósofos como Immanuel Kant
tratarían de componer una serie de principios éticos generales que
incluyeran entre ellos a la conducta honesta. Otro filósofo, Confucio,
distinguía distintos niveles de honestidad para su ética: y, de acuerdo
con su grado de profundidad, les llamó Li, Yi y Ren. Es motivo de debate
si la honestidad es una característica innata del género humano o si es
fruto de su interacción en la sociedad. Desde un punto de vista de la
conducta animal, otros vertebrados suelen privilegiar su condición
individual y, en distintos grados, la de su descendencia por sobre la de
otros congéneres. Sin embargo, en los primates, este fenómeno es menos
“individualista” y alcanza su cima en el ser humano.
En este sentido, la honestidad (como cualidad ética o moral en
sociedad) está también muy ligada a la sinceridad, a la coherencia, la
integridad, el respeto y la dignidad. Pero como la verdad humana nunca
puede ser absoluta, la honestidad también es un valor subjetivo, en la
medida en que depende del contexto y de los actores involucrados. Por
esta causa se vuelve muy dificultoso establecer parámetros morales
compartidos de una sociedad o de una cultura a otra, e incluso entre
grupos o entre individuos, estas concepciones pueden cambiar
radicalmente y lo que para uno es una muestra de honestidad para otro no
lo es. Así, en algunas culturas se acepta como un hecho honesto la
depredación de otros pueblos para favorecer al desarrollo de la propia
sociedad; este factor no es bien visto en otras civilizaciones. Del
mismo modo, la piratería es claramente un acto deshonesto para la mayor
parte de las personas, pero es visto como una “justificable” actitud
ante los abusos de los costos de libros, música o programas
informáticos. En un paralelismo, la antigua piratería marítima era
condenada como una forma de robo por muchos gobiernos, mientras que era
vista por otras naciones como una suerte de extraño heroísmo.
En los distintos campos de una sociedad típica, además, el concepto
de honestidad es variable y más o menos priorizado. Por ejemplo, se
prioriza la honestidad en la ciencia, pero en los ámbitos políticos esta
noción es mucho más debatible. Sin embargo, la contaminación de la
honestidad ha llegado a diversos campos, en los cuales la condena a este
hecho es muy versátil y depende de los estándares aplicados. Así,
mientras que un evento deshonesto es repudiado sin dudar por toda la
comunidad científica cuando se demuestra un plagio o un fraude,
lamentablemente ese ejemplo no se reconoce en muchas ocasiones en los
poderes del Estado.
... via Definicion ABC http://www.definicionabc.com/general/honestidad.php
La honestidad es un
valor o cualidad propio de los seres humanos que tiene una estrecha
relación con los principios de verdad y justicia y con la integridad
moral. Una persona honesta es aquella que procura siempre anteponer la
verdad en sus pensamientos, expresiones y acciones. Así, esta cualidad
no sólo tiene que ver con la relación de un individuo con otro u otros o
con el mundo, sino que también puede decirse que un sujeto es honesto
consigo mismo cuando tiene un grado de autoconciencia significativo y es
coherente con lo que piensa. Lo contrario de la honestidad sería la
deshonestidad, una práctica que comúnmente es repudiada en las
sociedades contemporáneas, ya que se la asocia con la hipocresía, la
corrupción, el delito y la falta de ética.
A través de la historia de la filosofía, la honestidad ha sido
largamente estudiada por diferentes pensadores. Por ejemplo, Sócrates se
dedicó a investigar sobre su significado y a indagar sobre qué es
verdaderamente esta cualidad. Más tarde, filósofos como Immanuel Kant
tratarían de componer una serie de principios éticos generales que
incluyeran entre ellos a la conducta honesta. Otro filósofo, Confucio,
distinguía distintos niveles de honestidad para su ética: y, de acuerdo
con su grado de profundidad, les llamó Li, Yi y Ren. Es motivo de debate
si la honestidad es una característica innata del género humano o si es
fruto de su interacción en la sociedad. Desde un punto de vista de la
conducta animal, otros vertebrados suelen privilegiar su condición
individual y, en distintos grados, la de su descendencia por sobre la de
otros congéneres. Sin embargo, en los primates, este fenómeno es menos
“individualista” y alcanza su cima en el ser humano.
En este sentido, la honestidad (como cualidad ética o moral en
sociedad) está también muy ligada a la sinceridad, a la coherencia, la
integridad, el respeto y la dignidad. Pero como la verdad humana nunca
puede ser absoluta, la honestidad también es un valor subjetivo, en la
medida en que depende del contexto y de los actores involucrados. Por
esta causa se vuelve muy dificultoso establecer parámetros morales
compartidos de una sociedad o de una cultura a otra, e incluso entre
grupos o entre individuos, estas concepciones pueden cambiar
radicalmente y lo que para uno es una muestra de honestidad para otro no
lo es. Así, en algunas culturas se acepta como un hecho honesto la
depredación de otros pueblos para favorecer al desarrollo de la propia
sociedad; este factor no es bien visto en otras civilizaciones. Del
mismo modo, la piratería es claramente un acto deshonesto para la mayor
parte de las personas, pero es visto como una “justificable” actitud
ante los abusos de los costos de libros, música o programas
informáticos. En un paralelismo, la antigua piratería marítima era
condenada como una forma de robo por muchos gobiernos, mientras que era
vista por otras naciones como una suerte de extraño heroísmo.
... via Definicion ABC http://www.definicionabc.com/general/honestidad.php
La amistad es una relación afectiva que se puede
establecer entre dos o más individuos, a la cual están asociados valores
como la lealtad, la solidaridad, la incondicionalidad, el amor, la
sinceridad, el compromiso, entre otros, y que se cultiva con el trato
asiduo y el interés recíproco a lo largo del tiempo.
Proviene del latín amicĭtas, amicitātis, que se deriva de amicitĭa, que significa ‘amistad’. Esta, a su vez, viene de amīcus, que traduce ‘amigo’, mientras que este último procede de amāre, que significa ‘amar’.
La amistad
puede surgir entre hombres y mujeres, novios, esposos, familiares con
cualquier clase de vínculo, personas de distintas edades, religiones,
ideologías, culturas, extracción social, etc. Incluso, una amistad se puede establecer entre un ser humano y un animal; no por nada el perro es el mejor amigo del hombre.
Relaciones de amistad
pueden nacer en los más diversos contextos y situaciones: el lugar
donde vivimos, el sitio donde trabajamos, la escuela, la universidad,
fiestas, reuniones, el café que frecuentamos, a través de otros amigos,
redes sociales, etc.
Las amistades, no obstante, tienen diferentes
grados de compenetración. Desde los amigos con quienes sentimos
relaciones más lejanas, hasta aquellos con quienes el trato es tan
estrecho que los consideramos “mejores amigos”, otorgándole a la amistad un grado de superioridad sobre las otras.
La amistad
no solamente surge con quienes tenemos más afinidades en cuanto a
gustos e intereses, o con quienes tenemos más parecido, sino que puede
aparecer entre personas muy dispares. De hecho, a veces ese es un factor
que fortalece la amistad, pues una buena amistad complementa y
enriquece a la persona, no solo en el intercambio de ideas, información y
sentimientos, sino también en el hecho de compartir los buenos y malos
momentos de la vida